QUE NO SE APAGUE EL FUEGO 

  

2ª TIMOTEO 1:6: «Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos» 

  

En este tiempo estamos muy asociado con la toma de temperaturas. La hipotermia es el descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35°C, pero lo peligroso de la hipotermia es que no aparece de inmediato, sino que se da de forma tan gradual que la persona posiblemente no se dará cuenta que la está sufriendo hasta que ya es muy tarde. En la espiritualidad pasa exactamente lo mismo, el enfriamiento espiritual no es algo que se da inmediatamente, sino que es algo que poco a poco va ocurriendo en nuestra vida, por lo cual muchos cristianos no se dan cuenta de estar en un proceso de enfriamiento espiritual y no lo han reconocido. Es por eso por lo que el apóstol Pablo le recomendó a Timoteo que no permitiera el enfriamiento en su vida, pues nadie está exento de llegar a experimentarlo, sino que avivara el fuego del don de DIOS que estaba en él. Nosotros como cristianos tenemos que tomar este consejo para nuestra propia vida y lo primero que tenemos que hacer para avivar el fuego es reconocer el enfriamiento de nuestra vida espiritual. ¿Cómo puedes reconocerlo en ti? Por la forma como vives en tu hogar y como tratas a tu familia, por la pereza y desgano por las disciplinas espirituales (tu devocional personal, tu tiempo de intimidad con DIOS, la falta de lectura bíblica y la oración) y por el aumento de tus quejas y disminución de tu agradecimiento. Así que, si te has enfriado espiritualmente en este tiempo, aviva el fuego y renuevas tus fuerzas en DIOS ¡Aleluyotaaa! ¡Paz y Gracia sean sobre tu vida en este día! #ContagiemosFe #JulioSeEscribeConJDeJusticia #CBINacionesEnCasa #DondeLoImposibleNoExiste #SeguimosSiendoIglesia #VolveremosAVernos #EsTiempoDeBuscarADios #Colombia¡¡¡Maranatha: Jesucristo Viene Ya!!! 

 

MI DECLARACIÓN DE FE«En este día declaro en el Nombre Poderoso de Jesús: por nada ni por nadie dejaré que el fuego de Dios se apague en mi vida» 

 

OREMOS JUNTOS: «Padre que estás en los cielos, gracias por este día. Papito Dios, perdóname por mi descuido espiritual, por dejar que los afanes de este tiempo me hagan olvidar de lo más importante y prioritario en mi vida: Tú. Aviva Tu fuego en mí y renuevas mis fuerzas. Lo creo, lo recibo y declaro todo esto en el Nombre Poderoso de Jesús, Amén y Amén».